viernes, 8 de febrero de 2008

UN ALMA DE DIOS NOS HA DEJADO




IN MEMORIAM,
por Blas Piñeiro, Legionario de Cristo, a mucha honra
(foto tomada por un amigo, directivo de la empresa Halliburton, en un viaje de negocios a Irak. Mayo 2007)

Nuestro padre y hermano Marcial Maciel, fundador de LOS LEGIONARIOS DE CRISTO no ha dejado, tras una larga y terrible enfermedad, para reunirse con santos, ángeles, arcángeles y demás almas benditas.

Marcial eras el más grande

Pese a que fue denostado, perseguido, arrastrado por lodo, vilipendiado, obligado a retirarse y no ejercer públicamente el sacerdocio, por un falso delito de pederastia, nuestro padre y hermano, ha muerto como ha vivido, sin faltarle de nada y como un machote espiritual.
ES FALSO, ES MENTIRA, ES UNA INMENSA CALUMNIA, que en la última fase de su terrible enfermedad, “en medio de terribles retortijones de dolor y pánico haya pedido a gritos una unidad de cuidados paliativos, dirigida por un tal Dr. Montes, del Hospital de Leganés” y que dijera “es el mejor, traerlo ya de una p… vez”.
La verdad es que ha muerto sufriendo de lo lindo, rechinando los dientes y rezando devotamente. No es verdad, por tanto, “que, al negásele la unidad de cuidados paliativos, llenara de porquería el santoral y santo por santo los pusiera de ‘chupa de domine’ ”. Todo esto forma parte de un complot judeo-masónico-demócrata-comunista y algo de opusdeista. Tienen envidia de lo que somos, prueba de ello es lo que dice un periodista de segunda, resentido social, pero que rezuma, en el fondo, admiración por nosotros. Lo reproduzco:
“JOSÉ MANUEL VIDAL, periodista Un movimiento ultraconservador (sic) ha ganado terreno entre las elites sociales y eclesiales en los últimos años. En silencio han ido al asalto de las clases altas y le disputan la clientela al mismísimo y triunfante Opus Dei del canonizado Escrivá de Balaguer. Apellidos como Oriol o Koplowitz se mueven en su órbita. Son ricos y poderosos. En México les llaman los millonarios de Cristo (bien c... bien). Son los Legionarios de Cristo del mexicano Marcial Maciel, una misteriosa congregación con más de 400.000 fieles y simpatizantes por todo el mundo, cuyo objetivo es "captar a los líderes del mundo para Cristo". Es la nueva y misteriosa galaxia eclesial cuyas interioridades desentraña José Martínez de Velasco, corresponsal religioso de la agencia Efe, en su libro 'Los Legionarios de Cristo' (publicado por La Esfera de los Libros). Para descubrirnos sus orígenes, sus métodos, su poder, su influencia en Roma y España o la azarosa vida de su polémico fundador, acusado de consumo de drogas y abuso de menores (mentira cochina). Era el 12 de junio de 1946. Sentado en su sede, mayestático como siempre, Pío XII tronó: «Líderes, padre Maciel. Tenemos que formar y ganar para Cristo a los líderes de América Latina y del mundo. Deben ser ustedes 'sicut acies ordinata', un ejército en orden de batalla». Arrodillado a los pies del Papa, el joven sacerdote mexicano asentía con la cabeza sin atreverse a levantar la vista hacia el Vicario de Cristo, que parecía hablar en nombre del mismísimo Dios. Arrastrándose de rodillas, se acercó al Papa y besó humildemente el anillo del pescador.”
Aunque el “tonillo” se las trae, en el fondo "babea" por no poder ser de los nuestros. Ni falta que hace.

Nos nos importa la incompresión, nosotros a lo nuestro. A salvar almas. Como decía el sargento de artillería Hartman, instructor del Marine Corp, en Parrys Island, a un pelotón de reclutas destinados a Vietnam:

“A dios se le pone 'dura' (sic) con los marines, porque matamos a todo bicho viviente. El juega a suyo. Nosotros a lo nuestro. Y para mostrarle nuestra gratitud por su inmenso poder le llenamos de almas el cielo, hasta los topes.”.
Hartman, simpatizante de los L. de C –que no miembro, por cuestiones de status económico-, con el lenguaje tosco y zafio, pero directo, de un sargento de marines expresaba una realidad incuestionable: los legionarios, como los marines, tenemos una vocación llenar el cielo de almas multimillonarias hasta “los topes”.
Algunos pensaban que la inquina, la envidia y el egoismo, la “farlopa” o la pederastia acabaría con nosotros. ¡Que ilusos! Ahí está la Universidad “Francisco de Vitoria”, privada, aprecios prohibitivos y sin becas. Un crisol para la formación espiritual de las nuevas élites que se enfrentarán armadas espiritual y materialmente -económica y militarmente, faltaria más- al comunismo, el ateismo y a los impuros e impuras (a estas últimas, "caña hasta el fondo"). ¡Viva Cristo Rey!

A la redacción: Ya he realizado la transferencia.

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